Diputados de la 68 Legislatura de Chihuahua, por mayoría
de votos solicitaron al Congreso de la Unión, a la Secretaría de
Energía y a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, ambas
federales, que reconozcan la refrigeración post-cosecha como parte del
proceso agrícola, facilitar apoyos o esquemas para atender el
endeudamiento del sector agrícola e implementar políticas que garanticen
equidad energética y fortalezcan la competitividad del campo.
En
ese sentido el diputado Jaime Torres Amaya, en su Punto de Acuerdo
explicó que en Chihuahua existen aproximadamente 138 frigoríficos que
son, en esencia, graneros modernos.
Sin
embargo, dijo, enfrentan una problemática estructural: son clasificados
bajo tarifas industriales, ignorando que la refrigeración en origen es
el último eslabón de la producción primaria y no un proceso de
manufactura ajeno al campo, la refrigeración no es un proceso industrial
accesorio, es parte esencial del proceso primario.
Además,
señaló que, a diferencia de otras regiones del país, el sector agrícola
de Chihuahua enfrenta condiciones climáticas extremas. Las temperaturas
que superan los 40°C en verano obligan a un consumo energético
intensivo para mantener las redes de frío, elevando los costos
operativos a niveles insostenibles.
“Esta
asimetría tarifaria ha derivado en una crisis financiera crítica: de
acuerdo con reportes regionales, los propietarios de frigoríficos
enfrentan hoy un endeudamiento cercano a los 200 millones de pesos ante
la Comisión Federal de Electricidad, derivado exclusivamente de la
imposibilidad de cubrir costos eléctricos que no corresponden a la
realidad de la rentabilidad del campo” señaló.
Aunado
a lo anterior, a la carga financiera se suma la inestabilidad del
sistema, los cortes y variaciones de voltaje no solo pudren el producto,
sino que generan daños irreversibles en la infraestructura técnica
(compresores y motores de alta potencia), cuyo costo de reparación recae
íntegramente en el productor.
Por
otra parte, la legislación vigente en materia de energía para el campo
contempla estímulos principalmente para el bombeo de agua para riego,
pero omite la etapa de conservación post-cosecha.
Finalmente,
sentenció que no se está solicitando una tarifa hecha a la medida de
unos cuantos sectores, ni un trato preferencial injustificado, sino que
se plantea un reconocimiento de una realidad productiva, en donde la
refrigeración forma parte esencial del sector primario dado que el mismo
no sufre algún cambio que considere su industrialización.

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