La fotografía forense es una materia fundamental que se
imparte a los estudiantes de la Licenciatura de Ciencias Forenses de la
Facultad de Derecho de la UACH, ya que permite documentar de manera
objetiva y precisa los hechos relacionados con una investigación
criminal.
A través de esta
disciplina, el estudiante adquiere herramientas técnicas y metodológicas
que contribuyen a la correcta fijación del lugar de los hechos,
garantizando que la información visual obtenida sea útil en el proceso
judicial. No se trata únicamente de tomar imágenes, sino de comprender
el valor probatorio que cada fotografía puede aportar.
Uno
de los primeros aspectos que se abordan en clase es el encuadre y la
composición. El encuadre consiste en determinar los límites de la
imagen, es decir, qué elementos se incluyen dentro de la fotografía,
mientras que la composición implica seleccionar de manera consciente los
elementos que se desean destacar. Estas técnicas son esenciales, ya que
una mala elección puede omitir información relevante o generar
confusión en la interpretación de la escena.
Asimismo,
se enseña la importancia del manejo de fondos y la exposición. Estas
prácticas permiten mejorar la visibilidad de los indicios, especialmente
en condiciones de poca iluminación, lo cual es frecuente en escenarios
reales.
Dentro de la materia
también se estudian las etapas de la investigación criminal, comenzando
con la preservación del lugar de los hechos, cuyo objetivo principal es
evitar cualquier alteración. Posteriormente, se realiza la observación,
la cual debe llevarse a cabo mediante métodos específicos como el
espiral, la criba, el punto por punto, el abanico, las zonas o sectores y
las franjas paralelas. Cada uno de estos métodos facilita una revisión
ordenada y sistemática del lugar.
La
fijación es una etapa clave en la que la fotografía forense cobra mayor
relevancia, ya que permite documentar la escena tal como fue
encontrada. Para ello, se emplean distintos tipos de tomas: generales,
que muestran el panorama completo; medias, que relacionan indicios;
acercamientos, que detallan características específicas con apoyo de
testigos métricos; y grandes acercamientos, que capturan detalles
minuciosos de alto valor criminalístico.
Además,
la planimetría forense complementa esta información mediante la
elaboración de mapas de la escena. Otra fase importante es el
levantamiento, embalaje y etiquetado de los indicios, donde se debe
actuar con extremo cuidado para no comprometer la evidencia. En este
sentido, la cadena de custodia juega un papel esencial, ya que es el
sistema de control que garantiza la integridad de los indicios desde su
localización hasta su análisis final.
Finalmente,
la fotografía forense tiene como propósito cumplir dos fines
esenciales: uno inmediato, relacionado con la documentación oportuna de
la escena, y otro mediato, orientado a su uso como prueba dentro del
proceso legal. Todo esto se logra mediante una técnica adecuada y el uso
del acordonamiento, que asegura la protección del área. En conclusión,
esta materia no solo aporta conocimientos técnicos, sino que también
fortalece el sentido de responsabilidad y precisión que todo profesional
del derecho debe poseer en el ámbito de la investigación.

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