Declaraciones durante una sesión informativa en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre la situación en Haití
Gracias Sr. Presidente. Y gracias al representante especial del Secretario General Ruiz Massieu y al representante especial Christofides por sus informes de hoy. También quiero dar las gracias al primer ministro Fils-Aime de Haití, y a nuestro embajador ante la Organización de los Estados Americanos, Lee Rizzuto, por acompañarnos hoy.
A Estados Unidos le complace ver que ha concluido el mandato del Consejo Presidencial de Transición y que se ha llevado a cabo con éxito el traspaso de poderes al primer ministro Fils-Aime y a su Consejo de Ministros.
Como se señala en el informe del Secretario General, las pandillas terroristas continúan perpetuando actos de violencia contra el pueblo haitiano, entre ellos violaciones, secuestros para obtener rescate, robos y asesinatos, mientras que las operaciones para combatir a estas pandillas se intensifican, lo que se traduce en progresos tangibles, aunque frágiles.
Para responder al llamamiento de Haití en busca de ayuda para combatir la violencia de las pandillas, este Consejo autorizó el pasado mes de septiembre la Fuerza de Represión de las Pandillas (GSF) para hacer frente a las pandillas que aterrorizan al pueblo haitiano y desestabilizan el Hemisferio Occidental.
No medimos el éxito por lo que las fuerzas internacionales puedan lograr en Haití. Medimos el éxito por la rapidez con la que Haití deje de necesitarlas.
La GSF está concebida para actuar en apoyo de las instituciones haitianas, no para sustituirlas. Su objetivo es crear un espacio que permita a las fuerzas haitianas expandirse, profesionalizarse y, en última instancia, asumir la responsabilidad. Esa transición ha comenzado.
Vale la pena recordar que la GSF, con unidades tanto militares como policiales, aumentará hasta alcanzar los 5.500 efectivos que llevarán a cabo operaciones basadas en información de inteligencia y protegerán infraestructuras críticas. Y operará bajo una estructura de mando clara, acorde con el mandato de neutralizar, aislar y disuadir a las pandillas.
El GSF también se beneficiará de la infraestructura logística de las Naciones Unidas a través de un innovador modelo de misión híbrida. En conjunto, esto supone una combinación formidable para fortalecer la seguridad básica y crear las condiciones necesarias para mejorar la estabilidad a largo plazo de Haití.
Desde septiembre, el grupo permanente de asociados del GSF y la ONU han actuado con rapidez para poner en marcha el GSF y la Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas para Haití. Este mes marca varios hitos importantes:
En primer lugar, el representante especial del GSF Christofides y su equipo inicial se encuentran sobre el terreno iniciando las funciones fundamentales de liderazgo, supervisión y apoyo del personal civil. Nos complace que el Consejo haya escuchado hoy directamente al Representante Especial.
En segundo lugar, la Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas para Haití asumió la responsabilidad de la GSF, con el apoyo logístico necesario para cumplir su mandato.
Y en tercer lugar, están llegando a Puerto Príncipe más países que aportan contingentes militares y policiales, que se van incorporando mediante despliegues continuados hasta alcanzar la dotación total autorizada.
Agradecemos a Kenia su prolongado liderazgo en la misión MSS, así como a Guatemala, El Salvador, Jamaica, Belice y las Bahamas por su servicio.
Como sabemos, la estabilidad no se puede lograr únicamente con las fuerzas de seguridad. El mandato de la GSF aborda la crisis de seguridad que amenaza la soberanía del Estado haitiano. Pero rompemos el ciclo de violencia combinando vías de salida creíbles con oportunidades económicas reales, de modo que, cuando las armas callen, puedan surgir puestos de trabajo.
Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que nos ayude a lograr una paz duradera, inyectando las inversiones que tanto se necesitan en forma de capital, infraestructuras y creación de empleo, con el fin de evitar que los líderes de la próxima generación, sumidos en la pobreza, vuelvan a caer en la espiral mortal de la violencia de las pandillas.
Una gobernanza responsable también es fundamental para la estabilidad a largo plazo de Haití. Tomamos nota de que el Consejo Electoral Provisional ha ultimado el plan operativo para las elecciones. Debemos trabajar para ayudar a Haití a volver a una gobernanza elegida. Estados Unidos acoge con satisfacción la labor de la BINUH para garantizar la coordinación de la asistencia electoral entre los socios internacionales, con el fin de respaldar un proceso coherente y eficiente.
Nos complace la reconstitución de la Comisión Nacional de Desarme, Desmantelamiento y Reintegración de Haití. Aplaudimos la labor de la BINUH en apoyo de sus esfuerzos por adoptar medidas concretas para aplicar un plan coherente con celeridad. A medida que se despejen y se mantengan bajo control las zonas afectadas, el Gobierno de Haití podrá centrarse en prestar servicios esenciales a la población, cuya recuperación será tan rápida como lo permita la reconstrucción de la economía. El apoyo internacional sigue siendo crucial para este imperativo.
Tomamos nota y examinaremos el próximo informe del Secretario General sobre una serie de opciones y costes relacionados con la aplicación de un programa de DDR (desarme, desmovilización y reintegración) liderado por Haití, así como la reforma de la justicia, tal y como se establece en la Resolución 2814.
Estados Unidos permanece junto a Haití y seguirá trabajando con los haitianos y los socios internacionales para lograr la estabilización del país.
Gracias.
Para ver el texto original, ir a: https://usun.usmission.gov/

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