La restauración de suelos degradados, la reducción de la
erosión y la conservación de la humedad en zonas áridas son algunos de
los beneficios que este proyecto puede generar para la comunidad,
explicó el Dr. Román González Escobedo, responsable de la investigación
sobre biocostras del desierto chihuahuense que desarrolla la Universidad
Autónoma de Chihuahua.
El
investigador señaló que el objetivo principal es entender cómo
responden los microorganismos de las biocostras ante la escasez de agua,
con la finalidad de generar estrategias que permitan recuperar suelos
degradados y contribuir al equilibrio ambiental de las regiones áridas
del estado.
“Estamos
iniciando una de las etapas más importantes del proyecto con el primer
muestreo de campo en época seca. Esto nos permitirá conocer la
diversidad de microorganismos presentes y su papel en la estabilidad del
suelo, lo cual es fundamental para plantear acciones de restauración”,
explicó.
El trabajo se
desarrolla desde la Facultad de Zootecnia y Ecología, donde se
recolectaron muestras de biocostras y suelo, además de registrar
parámetros climáticos que ayudarán a relacionar las condiciones
ambientales con la estructura y función de estas comunidades biológicas.
El
Dr. González Escobedo destacó que también se realizó un vuelo de dron
para estimar la cobertura de biocostras en las áreas de estudio,
herramienta que permitirá obtener información espacial valiosa para
caracterizar los sitios muestreados y fortalecer el análisis ecológico.
Asimismo,
explicó que las biocostras están formadas por organismos como
cianobacterias, microalgas, hongos, musgos, líquenes y bacterias que
habitan sobre la superficie del suelo y que, aunque pasan
desapercibidas, son esenciales para reducir la erosión, estabilizar el
suelo, conservar la humedad y contribuir al ciclo de nutrientes.
El
investigador agregó que el proyecto cuenta con la colaboración de
especialistas de la Facultad de Ciencias Químicas de la UACH y de la
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, además de la participación de
estudiantes de licenciatura y posgrado que se integran en actividades de
laboratorio y análisis especializados.
“De
forma paralela, en esta primera etapa ya participan estudiantes en
formación. Alumnas de licenciatura colaboran en el aislamiento de
bacterias y hongos cultivables de la biocostra, mientras que una
estudiante de doctorado trabaja en análisis de metagenómica y
metatranscriptómica, herramientas que permitirán estudiar con mayor
profundidad la diversidad y el potencial funcional del microbioma
asociado a las biocostras”, señaló.
Finalmente,
el Dr. González Escobedo subrayó que esta investigación cuenta con el
apoyo de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación,
al ser uno de los proyectos aprobados en la Convocatoria Ciencia Básica
y de Frontera 2025, y con los permisos de la Comisión Nacional de Áreas
Naturales Protegidas, lo que fortalece el desarrollo del proyecto y su
impacto potencial en la restauración de ecosistemas del Desierto
Chihuahuense.

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