Cárcel para sectas y grupos de autoayuda que manipulen a sus miembros, propone diputado Pedro Torres
**Chihuahua sanciona el daño físico, pero no el “secuestro de la voluntad”, advierte
Chihuahua,
Chih.— El diputado Pedro Torres Estrada, integrante del Grupo
Parlamentario de morena, presentó una iniciativa con carácter de decreto
para reformar el Código Penal del Estado e incorporar el delito de
“abuso coercitivo”, con el objetivo de sancionar a organizaciones que
manipulan psicológicamente a sus integrantes.
El
legislador alertó que, en la última década, han proliferado en la
entidad agrupaciones que, bajo la fachada de “coaching” de vida,
liderazgo extremo o comunidades espirituales, operan como estructuras
coercitivas que anulan la voluntad individual con fines de explotación
económica, laboral o incluso sexual.
“Las
leyes actuales castigan el daño físico, pero ignoran el ‘secuestro de
la voluntad’, lo que permite que líderes de estos grupos destruyan
familias y patrimonios con total impunidad mientras no exista una
agresión corporal que denunciar”, denunció Torres Estrada.
Como
referencia, citó casos emblemáticos a nivel internacional como
Jonestown (1978), la organización NXIVM —con operaciones en México— y
los escándalos de abuso vinculados a La Luz del Mundo, ejemplos que
evidencian el alcance y la gravedad de este tipo de estructuras.
El
diputado subrayó que, en distintas partes del mundo, los gobiernos han
comenzado a actuar frente a estas prácticas. Señaló que en países como
Japón, Bélgica y los Países Bajos se han implementado medidas para
sancionar dinámicas de control como el ostracismo o aislamiento social,
utilizadas para impedir que los miembros abandonen estos grupos.
En
Chihuahua, añadió, ya existen antecedentes preocupantes. Recordó la
clausura del albergue “Unidas por Amor”, vinculado a mendicidad forzada,
así como la operación de grupos de “sanación” en la Sierra Tarahumara
que recurren a prácticas como la privación del sueño y la humillación
sistemática.
Torres
Estrada advirtió que algunos entornos religiosos se han convertido en
terreno fértil para el control coercitivo, el cual se ejerce mediante
aislamiento social, vigilancia constante, control económico,
manipulación emocional e intimidación psicológica, incluso con el uso de
herramientas tecnológicas para supervisar y restringir la conducta de
las víctimas.
Si
bien el Código Penal de Chihuahua contempla delitos como la violencia
familiar o psicológica, el legislador explicó que estas figuras resultan
insuficientes para atender el control coercitivo, debido a que este se
configura como un patrón continuo de conductas que, analizadas de forma
aislada, pueden parecer lícitas o socialmente aceptadas, lo que
dificulta su persecución.
La
iniciativa reconoce que este tipo de abuso impacta de manera
diferenciada a sectores vulnerables como niñas, niños y adolescentes,
personas adultas mayores y quienes se encuentran en situación de
dependencia.
Por
ello, propone que a quien cometa el delito de abuso coercitivo se le
imponga una pena de dos a seis años de prisión, así como una multa de
cien a quinientas veces el valor diario de la Unidad de Medida y
Actualización (UMA). Las sanciones se incrementarían hasta en una mitad
cuando la víctima sea menor de edad, mayor de 60 años o una persona con
discapacidad que limite su capacidad de resistencia o comprensión.
Finalmente,
el legislador sostuvo que tipificar el abuso coercitivo como un delito
autónomo permitirá a jueces y juezas evaluar estas conductas como un
patrón integral y no como hechos aislados. “Se envía un mensaje claro:
el Estado no tolerará la anulación de la libertad personal mediante el
control y la dominación”, concluyó.

Comentarios
Publicar un comentario