En las últimas 36 horas, Estados Unidos y sus socios han llevado a cabo la operación Epic Fury, una de las mayores, complejas y contundentes ofensivas militares que el mundo haya visto jamás. Nadie ha visto nada parecido.
Hemos alcanzado cientos de objetivos en Irán, incluidas instalaciones de la Guardia Revolucionaria y sistemas de defensa aérea iraníes. Justo ahora, se anunció que destruimos nueve embarcaciones, además de la sede de su armada. Todo esto literalmente en cuestión de minutos.
El exlíder supremo de Irán, el ayatolá Jamenei, está muerto. Este hombre despreciable y vil tenía en sus manos la sangre de cientos, e incluso miles, de estadounidenses y fue responsable de la masacre de muchos miles de personas inocentes en numerosos países.
Anoche, en todo Irán, se escuchaban las voces del pueblo vitoreando y celebrando en las calles cuando se anunció su muerte. También se ha ido la totalidad del mando militar y muchas de esas personas desean rendirse para salvar sus vidas. Quieren obtener inmunidad. Están llamando de a miles.
En este momento continúan en pleno vigor las operaciones de combate y seguirán hasta que se logren todos nuestros objetivos. Tenemos objetivos muy sólidos. Podrían haber hecho algo hace dos semanas, pero simplemente no pudieron llegar allí.
Hoy más temprano, CENTCOM difundió la noticia de que tres militares estadounidenses habían sido muertos en acción. Como una nación, estamos sumamente afligidos por los verdaderos patriotas estadounidenses que han hecho el sacrificio máximo por nuestra nación. Mientras seguimos adelante con la loable misión por la que dieron su vida, rezamos por la recuperación total de los heridos y transmitimos nuestra inmensa estima y gratitud eterna a las familias de los caídos.
Lamentablemente, probablemente habrá más. Antes de que esto termine, así es que es. Es probable que haya más. Pero haremos todo lo posible para que ello no ocurra. Estados Unidos vengará sus muertes y asestará el golpe más duro a los terroristas que, básicamente, han librado la guerra contra la civilización. Han librado una guerra contra la civilización misma. Nuestra determinación, al igual que la de Israel, nunca ha sido más firme.
Ahora y una vez más, Estados Unidos es, por mucho, la nación más rica y poderosa del mundo. Pero la única razón por la que disfrutamos de la calidad de vida que tenemos y de la libertad y la seguridad, es porque hemos hecho cosas que otros no pueden hacer. Y es debido a los combatientes que están dispuestos a entregar sus vidas para luchar contra nuestros enemigos. Y luchan mejor que nadie.
Un régimen iraní armado con misiles de largo alcance y armas nucleares sería una grave amenaza para todos los estadounidenses. No podemos permitir que una nación que forma ejércitos terroristas posea este tipo de armas, ya que les permitiría extorsionar al mundo en función de su voluntad maliciosa. No vamos a permitir que eso ocurra. No nos está pasando a nosotros, y no vamos a dejar que suceda a otros.
Estados Unidos cuenta con las fuerzas militares más fuertes que haya habido en el mundo jamás. Me ocupé de reconstruir a nuestro ejército durante mi primer término. Nunca ha habido un ejército como el que tenemos nosotros. Y francamente, nadie siquiera se le acerca. Pero ahora estamos usando a esas fuerzas militares para el bien. Queremos contar con ellas para un buen propósito. Hemos emprendido esta operación masiva no solo para garantizar la seguridad en nuestro propio momento y lugar, sino también para nuestros hijos, y sus hijos, tal como lo hicieron por nosotros nuestros antepasados hace muchos, muchos años. Este es el deber y la responsabilidad que tiene un pueblo libre.
Estas acciones son correctas y son necesarias para que los estadounidenses nunca tengan que enfrentarse a un régimen terrorista radical y sediento de sangre que tenga armas nucleares y que genere un montón de amenazas.
Durante casi 50 años, estos extremistas malvados han atacado a Estados Unidos al tiempo que entonan el lema “muerte a Estados Unidos”, o “muerte a Israel”, o ambos. Son el principal estado patrocinador del terror en el mundo. Somos la nación más grande y poderosa del mundo, y por ello podemos actuar en respuesta a lo que hacen. Estas amenazas intolerables ya no continuarán.
Una vez más, insto a la Guardia Revolucionaria, al ejército iraní y a la policía a que depongan las armas y reciban inmunidad total, o se enfrenten a una muerte segura. Y efectivamente será una muerte segura. No será algo agradable. Hago un llamamiento a todos los patriotas iraníes que anhelan la libertad a que aprovechen este momento, a que sean valientes, a que sean audaces, a que sean heroicos y a que recuperen su país. Estados Unidos está con ustedes. Yo les hice una promesa y cumplí esa promesa. El resto dependerá de ustedes, pero estaremos allí para ayudarles.
Gracias. Que Dios bendiga a nuestros increíbles combatientes y a los Estados Unidos de América. Gracias.
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