¿Sabías que el "balón" más exclusivo de los Juegos Olímpicos de Invierno viene de una isla volcánica donde el ingreso está restringido a extraños?
Mientras disfrutas de las transmisiones de Milán-Cortina
2026, seguro has visto el curling: ese deporte de estrategia, precisión
y escobas frenéticas. Pero lo que "rueda" sobre el hielo no es una
piedra cualquiera.
Cada una de esas rocas de 18 kilos es una reliquia geológica de 60 millones de años.
Para
que una piedra de curling sea olímpica, debe estar hecha de un tipo de
granito muy específico que no absorbe agua (evitando que se agriete al
bajar su temperatura) y que resiste golpes extremos. Ese granito
"mágico" solo se encuentra en dos lugares del planeta: la cantera de
Trefor en Gales y, especialmente, la pequeña isla de Ailsa Craig en
Escocia.
Aquí viene lo
interesante: Ailsa Craig es ahora un santuario de aves protegido. Ya no
se permite dinamitar la isla para sacar material nuevo. Las piedras que
ves deslizándose hoy en Italia se fabrican con reservas de granito
extraído hace décadas o reciclando piedras antiguas cuya duración puede
extenderse hasta cinco décadas.
Y aunque no lo parezca, no es un simple pedazo de roca pulida. Es un ensamblaje de alta tecnología:
El
Blue Hone es la parte que sirve como base. Un anillo insertado de
granito ultra-impermeable que está en contacto permanente con el hielo
Mientras que el Common Green sería el resto del cuerpo. Un granito diseñado para absorber los impactos de choque sin estallar.
Ya
intentaron hacerlas de cerámica y sintéticos, pero fracasaron. Hasta
ahora nada supera a la naturaleza. Así que, la próxima vez que veas a
los atletas barriendo el hielo frenéticamente, recuerda que están
guiando un pedazo de historia volcánica irreemplazable.

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