Rubio, Hegseth: Las nuevas maneras de gestionar las ventas de armas de EE. UU. colocan a Estados Unidos en primer lugar
Nuestro equipamiento es el mejor del mundo. Sin embargo, cuando nuestros socios nos compran, con demasiada frecuencia han gastado su dinero para entrar en una lista de espera de armas que se entregarán en fechas poco fiables.
ARTÍCULO DE OPINIÓN
Durante décadas, Estados Unidos ha sido el principal proveedor mundial de capacidades bélicas dominantes para socios y aliados que defienden la libertad en todo el mundo. Mientras el presidente Donald Trump continúa liderando con fuerza al presionar a nuestros aliados para que asuman una mayor carga en su propia defensa, las ventas de defensa de Estados Unidos se mantienen en máximos históricos, con un 43 % de la cuota de mercado mundial, cuadruplicando a nuestros competidores más cercanos.
Impulsado por la continua superioridad tecnológica y el poderío industrial estadounidense, según datos internos que se darán a conocer posteriormente este año, el presidente Trump ha conseguido un acuerdo tras otro: más de 16.000 pedidos actuales que respaldan a 190 de nuestros socios globales suman más de 900.000 millones de dólares. Ese dinero fluye directamente a las empresas estadounidenses, creando puestos de trabajo, impulsando el crecimiento económico y financiando innovaciones adicionales.
Además de los beneficios económicos y los compromisos políticos que suponen, estas ventas refuerzan nuestra seguridad nacional al mantener la capacidad de producción y fortalecer a nuestros socios para disuadir y derrotar las amenazas en su propio entorno.
Pero solo si somos capaces de cumplir con la rapidez que exige el entorno geopolítico actual.
La entrega a tiempo es clave en cuestión de sistemas de armamentos
Nuestro equipamiento es el mejor del mundo, y fabricar los mejores misiles, tanques, bombas y aviones del mundo lleva tiempo. Sin embargo, cuando nuestros socios nos compran, con demasiada frecuencia han gastado su dinero para inscribirse en listas de espera para recibir armas en fechas de entrega desconocidas o poco fiables.
La continuación de la demanda récord combinada, la capacidad de producción limitada y los plazos de entrega prolongados socavarán la seguridad nacional de Estados Unidos y su comercio en materia de defensa. En lugar de fortalecer a Estados Unidos, estos plazos prolongados tientan a nuestros aliados a buscar otros proveedores que afirman poder entregar más rápido, incluso si ofrecen productos de inferior calidad.
La solución a este dilema radica en alinear mejor nuestro aparato diplomático con la base industrial de defensa. Las empresas de defensa estadounidenses dan prioridad al cumplimiento de los requisitos militares de Estados Unidos.
El Departamento de Guerra dicta lo que las empresas estadounidenses diseñan y producen, y cuánto pagaremos por ello. Los principales contratistas de defensa construyen estos sistemas a gran escala para satisfacer a su cliente principal.
Mientras tanto, nuestros aliados y socios, que ofrecen voluntariamente pagos anticipados, deben esperar pacientemente, a menudo varios años, hasta que hayamos producido suficientes sistemas para superar nuestras necesidades y comenzar a satisfacer las suyas.
La consecuencia es un sistema en el que todos pierden: Estados Unidos tiene un número limitado de líneas de producción sobrecargadas que fabrican sistemas de armas caros y de última generación que tardan mucho tiempo en construirse, y a los gobiernos extranjeros se les prometen capacidades que esperan que lleguen a tiempo.
La orden ejecutiva del presidente Trump cambia la manera en que las armas son producidas y entregadas
La orden ejecutiva de la Estrategia de transferencia de armas “America First” del Presidente, firmada el 6 de febrero, cambiará este paradigma. El Gobierno de Estados Unidos venderá ahora de forma proactiva una gama completa de artículos y servicios de defensa a gobiernos extranjeros basándose en lo que Estados Unidos necesita para fortalecer nuestra capacidad industrial y garantizar que nuestros combatientes estén equipados para luchar y ganar.
Esto significa diseñar la exportabilidad de nuestros sistemas desde el principio y acelerar nuestros procesos de toma de decisiones sobre transferencia de armas, algo en lo que nuestros departamentos están trabajando juntos.
Estados Unidos necesita socios con capacidades complementarias, no necesariamente idénticas. Para que sean complementarias, necesitamos socios que compren y utilicen los sistemas más sofisticados que nuestras empresas pueden producir.
Pero también necesitamos socios que compren sistemas suficientemente buenos, que sean económicos y se produzcan más rápidamente para satisfacer la creciente demanda de armas eficaces y las necesidades individuales de cada país socio en cuanto a coste, plazos y rendimiento del sistema.
Este enfoque reequilibrará la carga de nuestras líneas de producción más avanzadas y creará nueva capacidad de fabricación que será de utilidad para el ejército estadounidense en caso de una contingencia.
Siguiendo las instrucciones del Presidente, la actividad de defensa ya está transformando la forma en que adquiere equipos, proporcionando a la industria señales de demanda a más largo plazo, atrayendo nuevas fuentes de capital y creando resiliencia en nuestras cadenas de suministro.
Esta nueva estrategia no hará más que fortalecer esos esfuerzos, acortando los tiempos de espera y reduciendo los costes. Hace realidad el Arsenal de la Libertad, con el que nuestros aliados dispondrán de armas capaces en los plazos que puedan utilizar para disuadir las amenazas, y no solo promesas y puestos en una fila.
Genera más negocio para nuestras empresas de defensa, tanto para las nuevas como para las tradicionales. Revitaliza la base industrial de defensa estadounidense con crecimiento y mayor capacidad de producción, y supone desbloquear cientos de miles de millones en inversiones adicionales para las líneas de producción aquí mismo, en nuestro país, en beneficio de los trabajadores estadounidenses y de nuestra seguridad nacional.
Nuestras empresas militares y de defensa ganarán con el sistema revisado
Una mayor diversidad de sistemas beneficia a nuestras fuerzas armadas. La Estrategia de transferencia de armas “America First” representa un esfuerzo coordinado e interinstitucional para ampliar la base industrial de defensa con el fin de producir una amplia gama de armas, demostrar nuestra fortaleza industrial, maximizar la disuasión y ganar guerras, de ser necesario.
Esta estrategia permitirá las transferencias de armas como herramienta para satisfacer esa necesidad, promoviendo la competitividad de Estados Unidos en el extranjero y revitalizando al mismo tiempo nuestro poderío industrial y manufacturero en el país. Al diversificar el catálogo disponible para los aliados y utilizar nuestra red de embajadores y grupos militares para promover todo lo que el ingenio y la innovación estadounidenses tienen para ofrecer, armaremos a nuestros combatientes más rápidamente y fortaleceremos antes nuestras alianzas.
Gracias al liderazgo y al instinto empresarial del presidente Trump, nuestras transferencias de armas proporcionarán la paz a través de la fuerza que nuestro mundo necesita desesperadamente.
Marco Rubio es Secretario de Estado de Estados Unidos. Pete Hegseth es Secretario de Guerra de Estados Unidos, formalmente Secretario de Defensa.
Para ver el texto original, ir a: https://www.usatoday.com/

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