La diputada Brenda Ríos subió a tribuna con algo muy
sencillo: pedir que se investigue qué pasó en el fraccionamiento Monte
Xenit, donde el colapso de un muro tras las lluvias de 2025 obligó a
familias enteras a dejar sus casas. Nada radical. Nada incendiario. Solo
investigar.
Recordó que
el desarrollo fue autorizado en 2014 por la autoridad municipal, con
estudios y dictámenes oficialmente avalados. Entonces la pregunta es
básica: ¿funcionaron la supervisión y la vigilancia o simplemente
firmaron y se fueron a casa?
El exhorto solicitaba tres cosas elementales:
1.
Que la Fiscalía General del Estado y la Fiscalía Anticorrupción
investiguen posibles responsabilidades administrativas o penales por
actos u omisiones.
2. Que la Auditoría Superior del
Estado revise técnica y administrativamente cómo se autorizó el
desarrollo y cómo actuaron los servidores públicos involucrados.
3. Que se informe al Congreso el avance de estas investigaciones para dar transparencia y certeza a las familias afectadas.
“No estamos prejuzgando. Estamos exigiendo investigación, transparencia y rendición de cuentas”, expresó la legisladora.
Hasta ahí todo lógico. Lo curioso vino después.
Durante
la votación hubo empate. La Mesa Directiva decidió repetirla invocando
el artículo 102 del reglamento. La diputada exhibió audio y video donde
se acredita que la votación ya había sido cerrada formalmente, es decir,
no había ninguna duda que justificara repetir el procedimiento.
Pero se repitió.
Y en la segunda votación, casualmente, cambió el resultado.
Así,
diputados del PRIAN votaron nuevamente en contra de un exhorto que no
condena, no sentencia, no acusa con nombre y apellido. Solo pide
investigar.
Desde
tribuna, Brenda Ríos fue clara: votar en contra de investigar es votar
en contra del derecho de las familias de Monte Xenit a saber qué ocurrió
y quién debe responder.
Aquí
no se trata de colores partidistas, aunque algunos insistan en pintarlo
así. Se trata de vecinos y vecinas que hoy no pueden habitar sus
hogares. Se trata de responsabilidades públicas.
Y
otra vez, el PRIAN decidió ponerse del lado de la opacidad. Porque al
parecer, pedir transparencia incomoda más que un muro colapsado.

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