Llama Álex Domínguez a defender la Constitución como límite al poder y no como instrumento del gobierno


 
En el marco de la sesión solemne por el aniversario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, Álex Domínguez, presidente del Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Chihuahua y diputado federal, hizo un llamado contundente a las y los legisladores a asumir su responsabilidad histórica como garantes del orden constitucional y no como acompañantes del Poder Ejecutivo.

Durante su posicionamiento, el legislador del PRI subrayó que la Constitución de 1917 no nació para facilitar el ejercicio del poder, sino para limitarlo, como resultado de una revolución que buscó erradicar el abuso, el caudillismo y la concentración del poder en una sola persona.

“Nuestra Carta Magna no fue diseñada para obedecer a presidentes, sino para contenerlos”, afirmó.

Advirtió que, a más de un siglo de su promulgación, México atraviesa un momento preocupante marcado por el debilitamiento de los contrapesos institucionales y el desplazamiento del Congreso como poder de control, convirtiéndolo en un actor subordinado al Ejecutivo. En ese contexto, cuestionó las reformas constitucionales impulsadas en los últimos años por el gobierno de la mal llamada 4T de Morena y promovidas sin consensos amplios y mediante mayorías legislativas disciplinadas y cuestionables

Álex Domínguez alertó sobre el debilitamiento del Poder Judicial, la presión sobre la Suprema Corte de Justicia de la Nación, los intentos de desacreditación y reducción del Instituto Nacional Electoral, así como la erosión de los órganos constitucionales autónomos, bajo una lógica de intolerancia al límite y obsesión por el control del poder.

En su mensaje, enfatizó que la voluntad popular no es una patente para desmantelar la República y que la democracia no se reduce a ganar elecciones, sino que se sostiene en reglas, límites y derechos que protegen a la ciudadanía incluso frente a mayorías circunstanciales.

Recordó que la continuidad de este modelo, hoy asumida y defendida desde el Poder Ejecutivo, no corrige estas desviaciones, sino que las institucionaliza, planteando un país donde las instituciones deben alinearse al proyecto político dominante o ser reformadas hasta dejar de estorbar.

Finalmente, convocó a las y los diputados a ejercer una independencia real, recordando que legislar no es obedecer, justificar ni acomodar la Constitución a intereses coyunturales, sino defender la República incluso cuando ello implique costos políticos.

“México no necesita un Congreso sumiso y obediente, necesita una Cámara valiente, cuya lealtad sea con la Constitución y con las generaciones futuras”, y  con la libertad de los ciudadanos.

 

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