La historia de Khaby Lame es una de esas que parecen
improbables, pero que explican muy bien cómo funciona el mundo digital
actual. Sin pronunciar una sola palabra, empezó a grabar videos
sencillos en los que se burlaba, con gestos claros y universales, de
trucos absurdamente complicados. Esa simplicidad fue su mayor fortaleza:
cualquiera podía entenderlo, sin importar el idioma o el país.
Con
el paso del tiempo, esos gestos se transformaron en una marca global.
Khaby no solo se convirtió en el creador más seguido de TikTok, sino en
un rostro reconocido en campañas, eventos y colaboraciones
internacionales. Su imagen dejó de ser solo entretenimiento para
convertirse en un activo comercial con enorme valor.
En
ese contexto llega el dato que ha sorprendido a muchos: su empresa
principal fue objeto de una operación valorada en torno a los 900
millones de dólares. No se trata de una venta clásica en la que el
creador desaparece del proyecto, sino de un acuerdo estratégico en el
que cede derechos comerciales y estructura el negocio, mientras sigue
vinculado a la marca que él mismo construyó.
El
caso de Khaby Lame deja en evidencia cómo la atención en internet puede
transformarse en valor real y medible. Un gesto sencillo, repetido
millones de veces en la pantalla de un teléfono, puede convertirse en la
base de una empresa sólida. Detrás de cada visualización no solo hay
entretenimiento, sino una estructura comercial capaz de crecer y
competir con compañías tradicionales.
Su
historia demuestra que, en la era de los creadores, no siempre gana lo
más complejo. A veces, la fuerza está en lo simple, en lo claro y en lo
universal. Cuando esa simplicidad conecta con millones de personas,
puede trascender la viralidad y convertirse en un negocio de enorme
alcance, con cifras que hace pocos años parecían impensables.
Fuente:
- "World’s biggest TikToker from Senegal sells company in $900m deal", Business Insider Africa, por: Segun Adeyemi

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