Ronda comenzó su carrera en el judo
desde muy joven, influenciada por su madre, AnnMaria De Mars, quien
también fue una campeona mundial en ese deporte. A los 17 años, Ronda ya
estaba compitiendo en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, y cuatro
años más tarde, en Pekín 2008, hizo historia al ganar la medalla de
bronce, convirtiéndose en la primera mujer estadounidense en obtener una
medalla olímpica en judo.
Tras
retirarse del judo a los 21 años, Rousey buscó nuevas oportunidades y
encontró en las artes marciales mixtas (MMA) una vía para seguir
combatiendo. Rápidamente ganó notoriedad por su habilidad en las
sumisiones, en especial con la técnica de palanca de brazo (armbar). En
2012, se convirtió en la primera mujer en firmar con la UFC y fue
nombrada campeona inaugural de peso gallo femenino. Defendió
exitosamente su título en varias ocasiones, siendo clave en abrir el
camino para las mujeres dentro de la UFC. En 2018, fue la primera mujer
en ser inducida al Salón de la Fama de la UFC.
Posteriormente,
Ronda incursionó en la lucha libre profesional al unirse a la WWE,
donde también cosechó éxitos. Fue campeona femenina de Raw y SmackDown, y
una de las pocas en ostentar títulos tanto en UFC como en WWE.
En
resumen, Ronda Rousey no solo practica artes marciales: ha sido una
pionera, campeona olímpica, estrella de UFC y figura estelar de WWE,
consolidándose como una de las atletas más completas y emblemáticas del
combate profesional.

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