Addyson James, ex marinera de la Armada de Estados
Unidos, ha revelado una historia que sorprendió a miles. Tras alistarse
en 1998 y servir en Afganistán después de los atentados del 11-S, su
vida dio un giro inesperado cuando en 2022 entró en la industria del
entretenimiento para adultos.
Aunque
muchos creen que este mundo es sinónimo de grandes ingresos, Addyson
explicó que la realidad fue muy distinta. Los pagos eran irregulares, y
gastos como controles médicos semanales, comisiones de agentes y costos
operativos reducían drásticamente sus ganancias. A pesar de recibir
cierta atención y hasta nominaciones a premios, el dinero nunca fue
estable.
Con el trabajo
disminuyendo, James enfrentó una dura etapa: pasó cuatro meses sin
hogar, quedándose con amigos y dependiendo de su ayuda. Hoy trabaja en
Sheri’s Ranch, un burdel legal cerca de Las Vegas, con la esperanza de
recuperar estabilidad económica y empezar de nuevo.
Su
testimonio sirve como advertencia: no todas las estrellas del porno
ganan fortunas, y detrás de la industria existe una fuerte inseguridad
económica que rara vez se muestra al público.

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