La administración de Saúl López como nuevo Director
Nacional de Ligas Pequeñas ha demostrado que no tolerará que directivos,
managers o coaches rompan las reglas del sistema afiliado a
Williamsport.
Primero el
castigo a Daniel Baca, de la Liga Linda Vista y ahora a Esteban
Gallardo, manager que llevó a Swing Perfecto a representar a México en
la Serie Mundial 2025.
En
la época de Pepe Maiz hubo pocos castigos y la mayoría no se exponían
en los medios de comunicación. Les gustaba que las cosas no
trascendieran. La mayoría ni estaban firmados.
Pero ahora parece distinto y es mejor. La transparencia y el rendir cuentas a la sociedad debe ser prioridad.
Sigo
el sistema de ligas pequeñas desde 1983 y he visto de todo. Desde
hazañas maravillosas (de parte de los niños) hasta hechos bochornosos de
parte de los directivos o managers.
Todo lo resumo en una frase: "Williamsport es el sueño dorado de los niños, pero es la obsesión de los directivos".
Por llegar a la Serie Mundial se han hecho mucha clase de trampas, y no sólo en México, en todo el mundo.
En
los años setenta, Taiwán fue suspendido por tener niños que pasaban la
edad reglamentaria. Una vez, un joven boricua que representaba al Bronx
tuvo una serie mundial increíble, sólo para que poco después se
descubriera que en lugar de 12 años tenía 14.
Todo
un equipo de niños de Chicago se robaron el corazón de la gente en una
serie mundial. Aunque no ganaron, el alcalde de esa ciudad les hizo un
gran desfile en la ciudad. Al poco tiempo probaron que la mayoría estaba
fuera de zona y los castigaron.
En México han pasado cosas así y muchas veces se han quedado en el anonimato porque a los directivos así les convenía.
Cachirules, jóvenes con identidades falsas, jugadores fuera de zona, alteración de rosters, en fin, muchas cosas.
Una
vez, en plena serie mundial, el manager del equipo de Nuevo Laredo se
negó a darle oportunidad a todos sus jugadores, a pesar de que los
oficiales del partido se lo señalaron. El castigo que sacarlo del
programa para siempre.
Hay
directivos que se obsesionan tanto con llegar a Williamsport que
comienzan a reclutar jugadores de otros sectores en las categorías
inferiores, esperando que al llegar a la 11-12 no pase nada. Pero como
todos se conocen, la mayor parte del tiempo, pasa, los pillan en la
trampa.
No es tan difícil
tener rosters limpios en las Ligas Pequeñas. Es cuestión de poner
atención y darle seguimiento. Respetar el reglamento para que no sigan
pasando cosas como las del pasado nacional de categoría 11-12 años en
Guaymas, Sonora.
Fue un torneo tan sucio que sigue dando de qué hablar y al final le costó el puesto a Pepe Maiz.
El credo de las Ligas Pequeñas comienza así: Amo a mi patria, respetaré sus leyes, jugaré limpio... (con eso está dicho todo).
Es tiempo de poner orden y espero que Saúl López lo haga. Todos se lo vamos a agradecer.
por Héctor Bencomo

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