Chihuahua, Chih.— El PAN, el PRI y Movimiento Ciudadano
encontraron una forma de evitar un debate incómodo: abandonar el Pleno
para romper el cuórum e impedir que la diputada de morena, Magdalena
Rentería, presentara un punto de acuerdo sobre las investigaciones que
involucran a agentes estadounidenses en operativos de seguridad en
Chihuahua.
La
decisión tuvo una consecuencia concreta: el Congreso se quedó sin
discutir una propuesta que exigía explicaciones a la gobernadora Maru
Campos sobre quién autorizó la participación de agentes extranjeros, qué
funcionarios conocían sus actividades y qué controles tenía el gobierno
estatal para garantizar que se actuara conforme a la ley.
Rentería
planteaba exhortar a la gobernadora a solicitar licencia temporal
mientras se esclarecen los hechos ocurridos en abril en El Pinal,
municipio de Morelos. La propuesta también buscaba que las autoridades
informaran sobre los mecanismos de autorización, supervisión y
coordinación relacionados con la presencia de los extranjeros.
El
problema no es que el PAN, el PRI y MC estén en desacuerdo con morena.
El problema es que utilizaron su mayoría para impedir que el desacuerdo
siquiera pudiera discutirse.
En
un Congreso, la mayoría sirve para aprobar o rechazar propuestas
mediante el debate y la votación. Cuando los legisladores abandonan la
sesión para evitar que un asunto llegue al Pleno, la mayoría deja de ser
una herramienta para decidir y se convierte en un mecanismo para
bloquear la discusión.
El
caso es especialmente delicado porque no se trata de una diferencia
política menor. Las autoridades investigan hechos relacionados con la
participación de ciudadanos estadounidenses en actividades vinculadas
con corporaciones de seguridad estatales. La ciudadanía tiene derecho a
saber qué ocurrió, quién tomó las decisiones y si las instituciones
actuaron dentro de sus atribuciones.
La
propuesta de morena no sustituye las investigaciones judiciales ni
determina culpabilidades. Busca que se esclarezcan los hechos y que las
autoridades rindan cuentas sobre sus decisiones. Son preguntas que
merecen respuestas, independientemente de las diferencias partidistas.
Cuando
una mayoría necesita abandonar el Pleno para evitar una discusión, la
pregunta ya no es solamente qué propone la oposición, sino por qué
resulta tan incómodo debatirlo.
Romper
el cuórum impidió la presentación del punto de acuerdo, pero no eliminó
las preguntas sobre la actuación del gobierno de Maru Campos. Y esas
preguntas, mientras sigan sin respuesta, continuarán siendo un asunto de
interés público.

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