Intervención del asistente del Presidente y director de la Oficina de la Casa Blanca para Asuntos de Política Científica y Tecnológica Michael Kratsios ante el Consejo de Seguridad de la ONU durante una reunión sobre inteligencia artificial y seguridad internacional


 

Mi más sincero agradecimiento a la República Francesa, en su calidad de Presidencia del Consejo.

Distinguidos colegas, agradezco que se me brinde una nueva oportunidad para dialogar sobre el avance tecnológico más trascendental de nuestro tiempo: la superinteligencia, anteriormente conocida como IA. Nuestra principal responsabilidad es garantizar que los continuos avances en materia de superinteligencia beneficien a nuestros ciudadanos y salvaguarden su libertad y su modo de vida.

La frontera de la inteligencia avanza rápidamente. Eso no es motivo para detener su desarrollo ni para limitarlo con nuevas estructuras de gobernanza global.

Como líder mundial en superinteligencia de vanguardia, Estados Unidos ha tomado medidas para garantizar que podamos seguir avanzando en esta frontera de forma segura y responsable.

Hemos participado con laboratorios de vanguardia en la realización de pruebas y la evaluación de las capacidades de nuevos modelos, hemos creado centros de intercambio de información sobre ciberseguridad para coordinar la mitigación de vulnerabilidades y hemos aclarado las herramientas de aplicación de la ley existentes a las que se puede recurrir para abordar los usos nocivos de la superinteligencia.

A nivel internacional, Estados Unidos está comprometido con la diplomacia y el diálogo sobre las tecnologías emergentes. Sin embargo, no se puede permitir que el diálogo internacional, en este foro y en otros, derive hacia una gobernanza global. Como afirmó ayer el presidente Trump ante la Asamblea General, Estados Unidos rechaza rotundamente cualquier intento de construir un esquema globalista de control de la superinteligencia.

Hace tan solo unas semanas, los ministros de innovación del G20 alcanzaron un consenso sobre los Principios de Carolina, acordando que los países deben “preservar la soberanía nacional en la gobernanza de las tecnologías emergentes”, sin delegar la responsabilidad en organismos internacionales. Los representantes del pueblo estadounidense legislarán y regularán en nombre del pueblo estadounidense. Ustedes deberían hacer lo mismo por sus pueblos.

Solo a través de un ecosistema abierto y cooperativo, basado en una infraestructura soberana y en la capacidad nacional, podrá el mundo aprovechar el potencial de esta tecnología. Los esfuerzos internacionales de Estados Unidos tienen como objetivo desarrollar esa capacidad compartiendo nuestra tecnología y proporcionando las herramientas para su adopción.

Queremos que ustedes, nuestros aliados y socios, participen de los beneficios de esta revolución tecnológica.

Ese es el objetivo de nuestro programa de exportaciones. Estados Unidos es la única superpotencia tecnológica dispuesta y capaz de empoderar verdaderamente a los países socios en su búsqueda de una capacidad soberana en materia de superinteligencia. Las empresas estadounidenses colaborarán con ustedes para construir una infraestructura de alto nivel y segura, y les ayudarán a implementar las aplicaciones y a desarrollar la capacidad que necesitan para servir a su población.

En esta era, la soberanía tecnológica se materializa en la adopción de la tecnología. Si se toman en serio los riesgos y beneficios de la superinteligencia, lo más importante que pueden hacer es desarrollar la capacidad de su país para comprenderla y utilizarla. Implántenla de forma generalizada. Desarrollen la experiencia especializada dentro del Gobierno. Preparen a sus instituciones y organismos reguladores. Comprendan lo que estos sistemas pueden y no pueden hacer.

No se puede regular una tecnología que no se comprende. Este organismo y otros similares deberían centrarse en compartir las prácticas óptimas para desarrollar la capacidad nacional, y no en establecer un régimen regulador mundial. Fue gracias a una política de innovación sin restricciones, a una búsqueda incansable de nuevas fronteras y a un optimismo respecto al futuro de la tecnología como Estados Unidos construyó el mayor ecosistema de innovación que la humanidad haya conocido jamás.

Durante 250 años, el carácter estadounidense ha buscado un equilibrio virtuoso entre innovación y protección, independencia y seguridad. La superinteligencia es el último desafío y oportunidad de esa larga serie. Al servicio de la humanidad, puede convertirse en el mayor motor de crecimiento y prosperidad de la historia.

Un futuro próspero no lo garantizará un regulador global. Lo garantizarán las naciones soberanas que adopten la superinteligencia, las empresas responsables que la desarrollen y las personas libres que se nieguen a dejarse gobernar por el miedo.

Gracias.
Para ver el texto original, ir a: https://usun.usmission.gov/u-s-intervention-in-the-un-security-council-meeting-on-artificial-intelligence-and-international-security/ 

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