_Su estancia en la Universidad de Oviedo le permitió ampliar su perspectiva académica y profesional._
A
sus 22 años, Clarissa Soto Leyva decidió convertir un sueño que había
tenido durante años en una realidad: estudiar en otro país. Estudiante
de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Facultad de
Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Chihuahua,
encontró en el programa de movilidad la oportunidad de salir de
Chihuahua y continuar su formación en la Universidad de Oviedo, en
Gijón, Asturias.
La
movilidad académica no solamente implica elegir un destino. También
significa prepararse, cumplir requisitos, organizar documentos y
aprender a tomar decisiones. Para Clarissa, ese proceso fue el primer
paso hacia una experiencia que terminaría ampliando su manera de ver el
mundo.
Soto Leyva
expresó que la emoción convivía con el miedo. “Nunca había viajado sola a
otro país ni había estado tan lejos de mi familia, pero desde muy chica
he sido muy aventurera”, agregó que siempre le ha gustado aprender,
conocer y atreverse a nuevas experiencias, por eso el intercambio
significaba mucho más que cursar algunas materias en otra universidad,
era una oportunidad para descubrir quién podía llegar a ser lejos de
todo lo conocido.
Durante
su estancia de seis meses en Gijón, tuvo la oportunidad de conocer
diferentes países y vivir experiencias que difícilmente habría imaginado
antes de salir de México. Además, compartió espacio al lado de
estudiantes de diferentes países; esta experiencia le permitió conocer
otras culturas. Aunque estar en España significó enfrentarse a ese
choque cultural, también le abrió un panorama distinto, que, más allá de
notar esas diferencias, la llevó a cuestionarse: ¿qué podía aprender de
ellas?
Clarissa quedó
especialmente sorprendida por la limpieza de los espacios públicos y por
la manera en que las personas respetan su entorno y el espacio de los
demás. “Aprendí cosas que quiero implementar en mí, como ser mejor
ciudadana, involucrarme más, cuidar los espacios comunes y aprender a
disfrutar la vida”, fueron algunos de los aprendizajes que decidió traer
de regreso a Chihuahua.
Asimismo,
en la Universidad de Oviedo, Clarissa encontró una dinámica académica
diferente, desde profesores estrictos hasta métodos de evaluación
distintos. Recuerda que algunos exámenes eran cronometrados y reunían a
cientos de estudiantes en un mismo espacio. Pero también encontró
actividades estudiantiles, asociaciones y oportunidades de participación
que le permitieron involucrarse más allá del aula.
Para Clarissa, estudiar en otro país no significó dejar atrás lo aprendido en Chihuahua; significó ampliarlo.
Durante
su estancia conoció otras formas de trabajar en áreas de comunicación,
marketing, publicidad y video, además de encontrar oportunidades
laborales que le mostraron nuevas posibilidades para su futuro.
La
movilidad no terminó con el vuelo de regreso. Para Clarissa, la
experiencia continúa en las decisiones que ahora se siente capaz de
tomar. “Quiero conectarme con varios países para no tener una sola
opción en el mundo”. Su plan profesional se amplió porque su mundo
también lo hizo, y ahora puede ver más rutas.
Si
pudiera hablar con los estudiantes que hoy consideran solicitar una
movilidad académica, Clarissa aseguró que no les diría que será fácil;
les diría que vale la pena. “Fue más de lo que esperé. No tengas miedo
de ampliar tu mundo. Vale la pena”.
En
este sentido, reconoció el acompañamiento que recibió por parte de la
Universidad Autónoma de Chihuahua durante el proceso. Para ella, saber
que existía una institución pendiente de los estudiantes significó
contar con una guía incluso estando lejos de casa. Hoy, después de haber
regresado, su mensaje es sencillo: “No tengas miedo de ampliar tu
mundo”.

Comentarios
Publicar un comentario