México Evalúa llama a acelerar la adopción de pagos digitales

 


  • La adopción de pagos digitales avanzó de 31% a 41% de los adultos entre 2017 y 2024, pero México continúa rezagado frente a países comparables. 
  • 95% de la población adulta usa efectivo habitualmente. El reto es lograr que más personas y negocios realicen sus pagos con los medios digitales que ya existen. 
  • México Evalúa propone una estrategia nacional con políticas públicas que incentiven la adopción; más aceptación en comercios, liderazgo del Gobierno y mayor protección para las personas usuarias: pagar digitalmente debe ser fácil, seguro y conveniente.

Ciudad de México.— México Evalúa presentó el estudio “Digitalizar para crecer. El reto de transformar los pagos en México”. En él advierte que el país tiene las condiciones tecnológicas y financieras para avanzar hacia una mayor adopción de pagos digitales, pero continúa rezagado frente a América Latina y a países con niveles de desarrollo similares o incluso menores.


El diagnóstico muestra una paradoja: 86% de la población usa internet, 97% de quienes se conectan lo hace desde un celular y 77% de los adultos tiene algún producto financiero formal. Sin embargo, apenas 41.4% de los adultos usa pagos digitales, frente a 59% en América Latina y el Caribe.


El efectivo sigue dominando las transacciones cotidianas: 80% de los negocios lo recibe de sus clientes, 85% paga así las compras menores a 500 pesos y 74% lo utiliza también para compras mayores. Además, ha aumentado la circulación de billetes de alta denominación. El estudio identifica así un “equilibrio del efectivo”, en el que los negocios no ofrecen pagos digitales porque sus clientes no los solicitan, y los consumidores no los demandan porque no esperan encontrarlos.


El rezago no se explica únicamente por el nivel de desarrollo. Kenia, con un nivel de desarrollo menor, ya supera a México en adopción, apoyada en soluciones como M-Pesa, que extendieron los pagos digitales incluso en zonas con poca bancarización.


El estudio sostiene que una mayor digitalización de pagos puede contribuir a mejorar el acceso al financiamiento, ampliar mercados, reducir la informalidad, fortalecer la recaudación y generar mejores condiciones para el crecimiento. El potencial es especialmente amplio: 63% de los adultos no tiene crédito formal, por lo que el historial generado por transacciones digitales puede convertirse en una puerta de entrada a servicios financieros para millones de personas y pequeños negocios.


Una economía que lleva a cabo pagos digitales puede crear mejores condiciones para producir, financiarse y formalizarse. Un estudio del Banco de Pagos Internacionales (BIS) para 101 países asocia una mayor adopción de transacciones electrónicas con más crecimiento del producto interno bruto (PIB) per cápita, menor informalidad y mayor inclusión financiera. El Fondo Monetario Internacional (FMI) encuentra que la digitalización de pagos gubernamentales también puede reducir la actividad informal y ampliar oportunidades económicas, mientras que estudios para la zona euro relacionan un mayor uso de pagos electrónicos con menor evasión fiscal, especialmente en economías con alto autoempleo.


El Gobierno debe y puede acelerar la transición


México Evalúa plantea que el Gobierno debe asumir un papel mucho más activo. Federación, estados y municipios realizan millones de transacciones todos los días. Ese enorme poder transaccional puede utilizarse para cambiar hábitos y dar escala a los pagos digitales. El Estado tendría que convertirse en el principal usuario y promotor de los pagos digitales del país.


Mariana Campos, directora de México Evalúa, señaló: “La adopción no ocurrirá únicamente mediante exhortaciones, campañas de educación financiera o nuevas aplicaciones. Hay que cambiar la ecuación de conveniencia. Si pagar digitalmente cuesta menos, ahorra tiempo, evita filas, reduce riesgos y abre acceso a otros beneficios, las personas tendrán una razón concreta para preferirlo."


Además, se propone avanzar hacia una estrategia de pagos digitales con objetivos, metas, responsables e indicadores públicos, y aprovechar capacidades ya existentes como SPEI, CoDi, corresponsales y plataformas privadas, en lugar de construir soluciones paralelas.


Hay además una condición indispensable para la adopción masiva de pagos: fortalecer la confianza. Si una persona teme perder su dinero frente a un fraude digital y piensa que nadie responderá cuando algo salga mal, seguirá prefiriendo los billetes. México Evalúa encontró que apenas tres de 24 fiscalías consultadas cuentan con herramientas para rastrear direcciones IP o investigar fraudes. Una estrategia de pagos digitales necesita, por ello, ciberseguridad, protección de datos, defensa efectiva del usuario y autoridades capaces de investigar delitos digitales.


México Evalúa propone concentrar la estrategia en cuatro grandes palancas: incentivar el uso, ampliar la aceptación, digitalizar al propio Gobierno y construir confianza:


  • Establecer incentivos por precio, para que pagar digitalmente servicios públicos resulte más conveniente. Esto puede aplicarse a nivel federal en electricidad, peajes y trámites, y a nivel estatal y municipal en agua, predial o tenencia.
  • Usar incentivos fiscales para favorecer pagos documentados, como devoluciones de IVA, reducciones de tasa efectiva, una lotería del CFDI con premios en especie, y esquemas de cashback focalizados en micro y pequeñas empresas, y beneficios explícitos para que los recursos de programas sociales se utilicen dentro del sistema de pagos digital, con incentivos que desplacen el retiro inmediato en efectivo hacia el gasto en el ecosistema formal.
  • Digitalizar las operaciones del sector público — compras, pagos a proveedores, nómina y cobro de servicios— para todo los niveles de gobierno.  
  • Reducir costos y fricciones para micro y pequeños negocios, facilitando soluciones interoperables a partir de un estándar base común que garantice que cualquier persona pueda pagar desde cualquier aplicación, dejando margen para la innovación y la competencia.
  • Cerrar brechas de infraestructura y conectividad, con prioridad en localidades rurales y pequeñas, donde coinciden menores niveles de aceptación y acceso, acompañado de acciones para educar y habilitar a la población en el uso de pagos digitales y sus beneficios concretos, con énfasis en personas de bajos ingresos, adultos mayores y comunidades con menor acceso a servicios financieros.
  • Fortalecer la confianza, mediante ciberseguridad, protección de datos, defensa efectiva del usuario y capacidades de investigación frente a fraudes y delitos digitales.
  • Crear un tablero público de seguimiento, que permita medir uso, aceptación, permanencia de recursos dentro del ecosistema digital,activación efectiva de medios de aceptación, circulación de efectivo y brechas territoriales.

México ya cuenta con infraestructura relevante. El reto es coordinar y hacer que el pago digital sea verdaderamente útil para personas y negocios.

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