Docente de la FZyE-UACH imparte taller de residuos "No es basura: BioReto juvenil de materiales biobasados"
Materiales que comúnmente son considerados basura, como
el bagazo de sotol, la cascarilla de arroz, el cascarón de huevo y el
aserrín, pueden convertirse en productos útiles con valor ambiental,
económico y social. Así lo demostraron jóvenes participantes del taller
“No es basura: BioReto juvenil de materiales biobasados”, una actividad
que promovió la innovación sostenible y el aprovechamiento responsable
de los recursos locales.
El
taller, desarrollado por la profesora investigadora de la Facultad de
Zootecnia y Ecología de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) y
miembro fundadora de A’wí Formadores Ambientales A.C., Dra. Leonor
Cortés Palacios, llevó a 20 jóvenes a través de un proceso práctico de
exploración de biomateriales y economía circular.
Durante
la actividad, las y los participantes analizaron las características
físicas de diversas biomasas generadas en actividades agrícolas,
forestales e industriales del estado, en la cual desarrollaron
prototipos al utilizar resina de base biológica, con el objetivo de
identificar nuevas aplicaciones para materiales que tradicionalmente son
desechados.
La
iniciativa permitió reflexionar sobre una idea fundamental: muchos
residuos pueden transformarse en subproductos útiles cuando son
adecuadamente limpiados, caracterizados y aprovechados. Este cambio de
perspectiva fomenta una visión más sostenible de los recursos y abre
oportunidades para el desarrollo de soluciones innovadoras adaptadas a
las necesidades del territorio.
Como
parte del proceso, conocieron ejemplos de objetos elaborados con
biomasas, entre ellos macetas, figuras decorativas, imanes y piezas de
diseño. Además, realizaron ejercicios de observación para identificar
propiedades como textura, tamaño de partícula, absorción y posibles usos
de cada material.
El
bagazo de sotol destacó por su vínculo con la identidad regional de
Chihuahua y por el potencial de aprovechamiento de los subproductos
generados por esta industria. De igual manera, la cascarilla de arroz,
el cascarón de huevo y el aserrín permitieron explorar alternativas de
valorización de residuos agrícolas, domésticos y forestales.
La
doctora Cortés Palacios también enfatizó la importancia de comprender
que los materiales biobasados no son necesariamente biodegradables o
inocuos por el simple hecho de provenir de recursos biológicos. Por
ello, el taller incluyó conceptos básicos de seguridad, manejo
responsable de materiales y observación experimental.
La
experiencia evidenció el interés de las nuevas generaciones por
involucrarse activamente en la búsqueda de soluciones frente a los
desafíos ambientales y climáticos. Asimismo, mostró el potencial que
tiene Chihuahua para desarrollar iniciativas basadas en la economía
circular, al aprovechar la gran diversidad de biomasas generadas por
actividades productivas locales.
Al
concluir la jornada, cada participante recibió un imán elaborado con
biomasa como símbolo del mensaje central del taller: con conocimiento,
creatividad y colaboración, los residuos pueden transformarse en nuevas
oportunidades para la sociedad y el entorno.

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