VICESECRETARIO LANDAU: Señor Secretario General, ministros, embajadores, colegas y amigos, un agradecimiento especial al presidente Mulino y a usted, ministro de Relaciones Exteriores Acha, por su generosa hospitalidad.
Hace doscientos años, representantes de las recién independizadas repúblicas de la América española se reunieron aquí en Panamá. Los desafíos que enfrenta nuestro hemisferio han cambiado, pero las responsabilidades fundamentales del gobierno no. Cada nación en esta sala tiene la obligación de proteger a su pueblo, defender sus fronteras, mantener el Estado de derecho y crear las condiciones para la libre circulación del comercio.
Ningún país representado aquí quiere que las pandillas controlen los vecindarios, que los cárteles controlen las rutas comerciales o que los traficantes determinen quién y qué cruza sus fronteras. Y no obstante, en todo nuestro hemisferio, las organizaciones delictivas transnacionales continúan desafiando la autoridad de los gobiernos legítimos y amenazando la seguridad de nuestros ciudadanos. Ese es el mundo en el que vivimos, y esta organización debe estar a la altura.
El año pasado, en este mismo foro, lancé un desafío. Dije que este organismo no sufre de una escasez de reuniones, declaraciones o comisiones; de lo que sufre es de una escasez de resultados. Les pedí que me ayudaran a demostrarle a nuestro Presidente y a nuestro pueblo que nuestra sustancial inversión en esta organización vale la pena. Así que veamos.
En cuanto a Haití, me complace informar sobre un impulso positivo. La OEA dio su aprobación unánime al apoyo para la transición hacia la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), una decisión que ayudó a allanar el camino para la posterior resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, que autoriza operaciones proactivas contra las pandillas para neutralizar, aislar y disuadir a los grupos armados que han aterrorizado al pueblo haitiano. La OEA también ha proporcionado una sede institucional y estatus diplomático al representante especial Jack Christofides y su equipo.
El 29 de mayo, pude visitar personalmente la Fuerza de Supresión de Pandillas sobre el terreno en Haití, y quedé realmente impresionado por el progreso que observé. Quiero agradecer a las Bahamas, Canadá, El Salvador, Guatemala y Jamaica por su liderazgo en el grupo permanente de asociados. Así es como deben ser las respuestas regionales orientadas a resultados ante las crisis; así es como debe ser esta organización cuando funciona.
Pero quiero ser claro: el trabajo está lejos de completarse. La renovación del mandato de la GSF por parte del Consejo de Seguridad de la ONU no debe darse por sentada. Es imperativo que todos nosotros intensifiquemos nuestra participación con los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU y contribuyamos al éxito de la GSF, a través de financiación, equipos y personal. No se puede permitir que Haití vuelva al caos porque declaramos victoria demasiado pronto.
En cuanto a Honduras, hemos escuchado directamente de nuestros aliados hondureños cuán crítico fue el apoyo de la OEA para hacer avanzar las elecciones y evitar conflictos civiles. También quiero elogiar a los equipos de observación de la OEA por sus recientes despliegues exitosos en Perú y Colombia.
Pero ahora enfrentamos otra prueba, una que se está desarrollando en este momento. Bolivia está enfrentando una crisis. Los ciudadanos bolivianos eligieron una nueva y clara dirección el año pasado cuando eligieron al presidente Rodrigo Paz. Ese mandato democrático ha sido respondido con violencia, perpetrada por quienes perdieron en las urnas. Esto no es una disputa política; es un asalto a la democracia misma. En las disputas políticas, las turbas no salen a bloquear carreteras. No impiden, por la fuerza, que los alimentos y los medicamentos entren a la ciudad. No levantan barricadas ni intentan forzar la renuncia del presidente.
La OEA merece reconocimiento por sus esfuerzos de observación electoral en Bolivia. Pero la democracia no termina cuando se cuentan los votos y los observadores recogen sus cosas y se van a su país. Les pregunto sin rodeos: una vez que nuestras declaraciones sobre elecciones creíbles han concluido, ¿cómo responde este organismo cuando opositores violentos buscan deshacer esos resultados? Por lo tanto, insto a cada Estado miembro en esta sala a atender los llamados de Bolivia a una acción significativa en apoyo del gobierno elegido, los procesos democráticos pacíficos y el orden constitucional. Hemos escuchado de muchos de ustedes directamente hoy más temprano, cuando Estados Unidos coorganizó con Bolivia y Argentina un evento para apoyar a los gobiernos democráticamente elegidos de Bolivia y denunciar a quienes buscan derrocarlo.
En cuanto a Cuba, seré igualmente directo. Cuba es un Estado fallido, amigo de nuestros adversarios, a 90 millas de Estados Unidos, con una larga historia de socavar las instituciones democráticas y fomentar la agitación civil en todo nuestro hemisferio. El régimen autoritario y comunista de La Habana, que ha estado en el poder sin elecciones durante 67 años, está colapsando, y debe promulgar reformas económicas y políticas inmediatas. No tiene otra opción.
De manera similar, debemos exigir las mismas libertades fundamentales para el pueblo nicaragüense. No debe haber ninguna tolerancia para regímenes totalitarios en nuestro hemisferio.
También me gustaría desafiar a esta organización a que sea más proactiva en el asunto de los narcóticos ilegales, particularmente el fentanilo, que causa innumerables muertes. No hay duda sobre la conexión entre las drogas y la delincuencia organizada, ni sobre la conexión entre la delincuencia organizada y la subversión de nuestras instituciones regionales. Los narcotraficantes nos amenazan a todos, desde Canadá hasta la Patagonia, por lo que espero que esta organización pueda comenzar a desempeñar una función más proactiva para hacer frente a esta amenaza.
Me alegra que la OEA haya logrado llevar a cabo algunas reformas institucionales reales, pero esa agenda está lejos de concluir, en particular con respecto a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, donde nos gustaría ver más acción y menos deriva ideológica.
Colegas, Estados Unidos cree en el potencial de esta organización. Nuestro país está en una posición única en este momento para ser un socio activo en nuestro hemisferio. Queremos que esta organización sea parte de la solución. Queremos trabajar con ustedes. El pueblo de esta región no está esperando nuestra retórica; está esperando nuestros resultados. Démoselos.
Para ver el texto original, ir a: https://www.state.gov/releases/office-of-the-spokesperson/2026/06/deputy-secretary-of-state-christopher-landau-at-the-56th-oas-general-assembly/

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