“Comprender los procesos que dan origen a las tormentas y
al granizo es fundamental para anticipar riesgos y reducir afectaciones
en los sistemas agrícolas y agroforestales”, señaló el Dr. Luis Ubaldo
Castruita Esparza, docente-investigador de la Facultad de Ciencias
Agrícolas y Forestales de la Universidad Autónoma de Chihuahua
(FCAyF-UACH).
El docente
explicó que, si bien el clima presenta una alta variabilidad y ciertos
fenómenos son difíciles de predecir con exactitud, el avance de
tecnologías como los satélites meteorológicos y de radar ha permitido
mejorar significativamente el monitoreo de las condiciones atmosféricas.
“Hoy en día es posible observar la formación de nubes, identificar
tipos de precipitación y anticipar eventos como lluvias intensas o
granizadas, lo cual es clave para la toma de decisiones en el sector
agropecuario”, destacó.
Además,
el Dr. Castruita detalló que la precipitación es parte de un ciclo
natural en el que intervienen procesos como la evaporación, condensación
y enfriamiento adiabático del aire. Estos mecanismos dan lugar a la
formación de nubes y a etapas como la coalescencia y, eventualmente, la
formación de núcleos higroscópicos y la caída de lluvia o granizo.
Asimismo, explicó que las células tormentosas atraviesan distintas
fases: desarrollo (cúmulo), caracterizada por corrientes ascendentes;
madurez, con corrientes ascendentes y descendentes, precipitaciones más
intensas y rayos; y disipación, donde predominan las corrientes
descendentes y la tormenta se debilita.
Respecto
a las tormentas, indicó que pueden clasificarse en diversos tipos,
entre ellas las de calor, las asociadas a frentes fríos o cálidos y la
llamada “gota fría” o DANA, que significa depresión aislada en niveles
altos de la atmósfera. En la región centro-sur del estado de Chihuahua,
subrayó, las tormentas de calor son frecuentes durante el verano y
suelen estar acompañadas de granizo.
En
este sentido, el docente advirtió que el granizo representa uno de los
fenómenos más dañinos para los sistemas agrícolas y agroforestales de la
región centro sur, ya que puede ocasionar pérdidas significativas en
cultivos como nogal, chile, cebolla, sandía, melón, vid, entre otros
cultivos combinados. “Aunque el porcentaje de días con granizo en esta
región puede parecer bajo en términos estadísticos (0.34 a 2.8%), cuando
ocurre un evento de granizo, la probabilidad de impacto es del 100% con
daño total o severo en la producción”, puntualizó.
De
acuerdo con registros históricos analizados de 1970 a la fecha, los
meses con mayor probabilidad de granizadas en la región comprenden de
abril a octubre, y particularmente entre junio y septiembre. Además,
eventos recientes han evidenciado daños importantes en un volumen
significativo de hectáreas de cultivo (desde diez, cincuenta y hasta mil
hectáreas), lo que refuerza la necesidad de fortalecer las estrategias
de prevención mediante el establecimiento de una red integral de
monitoreo climático con estaciones meteorológicas y uso combinado de
insumos satelitales que permita la toma de decisiones eficiente en
tiempo y forma.

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