Este hombre en Japón se gana la vida alquilándose para hacer nada

 


Shoji Morimoto tenía 41 años cuando decidió aceptar algo que muchos considerarían inútil… y convertirlo en su forma de vida.

Vivía en Japón, había pasado por trabajos tradicionales, pero sentía que no encajaba. Un día entendió algo simple: no era especialmente bueno dando consejos, ni resolviendo problemas, ni siendo productivo según los estándares de otros.

Pero sí sabía estar. Sin juzgar. Sin opinar. Sin intervenir.
Entonces creó un servicio insólito: se alquilaba para “no hacer nada”.

Las personas podían pagarle solo para que las acompañara. Sentarse en silencio, caminar juntos, comer, esperar un tren, estar presentes en un momento importante o doloroso… sin preguntas incómodas, sin expectativas.

La idea funcionó. Miles de personas comenzaron a contratarlo: gente sola, personas atravesando rupturas, momentos de duelo o decisiones difíciles. No buscaban respuestas. Buscaban presencia.

Hoy, Shoji Morimoto vive de algo que el mundo suele subestimar: la capacidad de acompañar sin intentar cambiar nada. Y su historia demostró que, a veces, no hacer nada… es exactamente lo que alguien necesita.

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