El cuidado de pacientes con enfermedades crónicas y de
adultos mayores en el hogar representa un reto creciente para las
familias, quienes muchas veces asumen esta responsabilidad sin la
orientación adecuada. El Maestro en Enfermería Jesús Antonio Almanza
Rodríguez, secretario académico de la Facultad de Enfermería y
Nutriología de la UACH, resalta que una atención informada y basada en
evidencia puede marcar una diferencia significativa en la calidad de
vida y recuperación de los pacientes.
_El error más común en el cuidado familiar._
De
acuerdo con el maestro Almanza, uno de los errores más frecuentes que
cometen las familias es normalizar el deterioro del paciente o asumir
que ciertos signos, como el dolor persistente, la pérdida de apetito o
los cambios en el estado de ánimo, “son parte de la edad o de la
enfermedad” y no requieren atención profesional.
El
consejo más simple y efectivo, señalan, es mantener una comunicación
constante con el personal de salud y registrar cambios en el estado del
paciente, por mínimos que parezcan; observar, preguntar y consultar a
tiempo puede prevenir complicaciones mayores.
_Cuidado basado en la evidencia: una práctica que salva vidas._
Desde
el punto de vista académico de esta área, el cuidado basado en la
evidencia implica aplicar intervenciones sustentadas en estudios
científicos, guías clínicas y buenas prácticas comprobadas, en lugar de
recurrir únicamente a la experiencia empírica o recomendaciones sin
sustento.
Este enfoque
mejora directamente el bienestar del paciente al reducir riesgos,
optimizar tratamientos y asegurar que las decisiones de cuidado, como la
administración de medicamentos, la alimentación adecuada o la
movilización del paciente, se realicen de manera segura y efectiva;
además, promueve una atención más individualizada, respetando las
necesidades físicas, emocionales y nutricionales de cada persona.
_La seguridad del paciente en la práctica diaria._
La
seguridad del paciente es un eje fundamental en la formación de
profesionales de la enfermería; un ejemplo práctico de cómo se previene
un error en el día a día es la verificación sistemática de los
medicamentos antes de su administración: confirmar el nombre del
paciente, el fármaco correcto, la dosis indicada, la vía de
administración y el horario establecido.
Asimismo,
Almanza Rodríguez destaca acciones como la correcta higiene de manos,
el cuidado de la piel para prevenir úlceras por presión y la supervisión
de la ingesta de alimentos y líquidos, especialmente en adultos
mayores, como medidas clave para evitar infecciones, desnutrición y
caídas.
Finalmente, los
especialistas subrayan que el cuidado en casa no significa
improvisación, sino un trabajo coordinado entre familia y profesionales
de la salud, donde la Enfermería y la Nutriología aportan conocimientos
científicos, sensibilidad humana y acompañamiento continuo para
garantizar una atención digna, segura y de calidad.

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