¿Cuánto estarían dispuestos a arriesgar por conseguir algo de dinero para sobrevivir?
Esa
es la pregunta que plantea El juego del calamar, que nos muestra cómo
456 participantes en riesgo de exclusión aceptan desesperados la
invitación a un misterioso concurso de supervivencia.
La meta es clara: ganar 45.600 millones de wones, con los que poder salir de la miseria.
Entre
los concursantes se encuentran Kin-Hoo y Sang-Woo, dos amigos de la
infancia que deciden acudir a la competición porque no atraviesan su
mejor momento económico.
Lo que ni ellos ni el resto saben es que para ganar tendrán que arriesgar su propia vida en cada uno de los juegos.
El final de la serie nos deja una hermosa reflexión:
Élites se divierten con el sufrimiento de los de abajo.
No tener dinero y tenerlo en exceso tiene algo en común, se pierde el sentido de la vida.
El ser humano es traicionero, solo necesita la presión adecuada para
que eso suceda; pero también nos enseña que no debemos perder las
esperanzas.
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